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EL SOLITARIO DE LA VEGA REAL

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4 Enero 2011

Tradición Músical Afro-Dominicana

 

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Tradición musical afro-dominicana

 Fuente: www. radirabel.com /ritmosybailes

 www.elportaluco.com

José  Radhamés Veras
Rochester, NY.

Introducción

El uso del término "Afro-Dominicano" en el vocabulario popular Quisqueyano ha brillado por su ausencia ya que el patrimonio africano dentro de sus costumbres siempre se ha negado.

  En cambio se ha adoptado una identificación de cultura y tradición a imagen europea o española.

 Esta extraordinaria habilidad de negar las influencias africanas reflejadas en aspectos de la vida cotidiana dominicana como en la fisonomía de su gente, su variada gastronomía y las muchas leyendas de folklore, se enfatiza aún con más claridad en la tradición musical del país.

 Varios individuos prominentes en el campo de la música criolla como el maestro Rafael Solano (Ahora!, No. 632.1975) y el compositor Luis Alberti. (Ahora! No.633.1975) han declarado que el merengue no tiene ninguna influencia africana en sus elementos percusivos y rítmicos, negando así el aporte directo trasatlántico del esclavo de África, o por injerto haitiano. A pesar de su rechazo, esta tradición afro-dominicana, donde elementos africanos se funden con componentes dominicanos, ha sobrevivido en segmentos aislados del país.

  En el sur encontramos a Villa Mella, La Romana, Barahona, y San Pedro de Macorís. En las provincias del norte se hallan San Francisco, Samaná, Sabana Grande de Boya y Villa Altagracia (Ahora! No.594.1975).

 A continuación se documentan algunas costumbres dominicanas en el área de la música, el baile y el uso de instrumentos musicales que muestran sin duda origen africano.

 Música de Palos

Según el notable folklorista dominicano Fradique Lizardo la expresión africana que más sobresale en la cultura dominicana se expresa en la música de Palos o Atabales, también llamada Bámbula o Quiyombo (Ahora! No.630 1975). Esta tradición musical, más notable en el área de Villa Mella (sección cercana a la capital) usa en sus ritos religiosos y celebraciones seculares instrumentos mayormente de percusión. Entre ellos sobresale un variado número de tambores.

 Estos instrumentos clasificados como membranófonos tubulares y cilíndricos son de un solo parche o cuero y se tocan en juegos de dos o tres. Estos tambores se diferencian en varios tipos según la construcción de la atadura de su parche (clavado, atado, etc.)

 . Además se construyen de diferentes tamaños utilizando maderas blandas o fáciles de ahuecar, aunque en algunas ocasiones se usan troncos ya huecos por pájaros carpinteros o por termitas. Esta familia de instrumentos de percusión son muy semejantes a la tambora brasileña usada en ceremonias de macumba y a la tumbadora de Cuba (Ahora! No. 736.1975).

 Otros instrumentos derivados de la influencia africana hoy común en estas áreas es la Maraca Ocoeña. Este instrumento consiste de un palo ahuecado de aproximadamente 54 cm. de largo. En este cilindro hueco se encuentran un sinnúmero de palitos que atraviesan de lado a lado el hueco del mismo.

 El sonido de la Maraca Ocoeña se produce al chocar las semillas de cigarrón con los palitos y las paredes de la maraca. Este tipo de maraca todavía se usa en el África y en partes de Brasil.

 Música de Gagá

El Yom o maraca doble de metal es muy popular en la música de carnavales campesinos.

 Esta celebración comunal llamada Gagá en la República Dominicana fue trasladada al país vía Haití. El nombre auténtico del carnaval haitiano es Ra-Rá y tiene lugar antes de la cuaresma. Tradicionalmente este carnaval desfila en las calles y a la vez van reclutando de pueblo en pueblo bandas de músicos, bailarines y otros grupos de espectadores que se unen a la celebración. Estas bandas rurales tocan un tipo de "trompeta" de un solo tono hecha de bambú.

 Su tamaño es de aproximadamente cuatro pies y produce un sonido de contrabajo de un solo tono. Estas vaccines como se le llaman en Haití, al combinarse con otras a un ritmo complementario, producen un efecto de sinfónica. La otra maraca más común es la Maraca Simple: este instrumento hecho de metal es similar al tipo usado en la música de origen afro que se toca en Haití, Cuba, Trinidad y Brasil.

 El único instrumento de tipo cordófono (instrumento de cuerdas) procedente del África y de origen pigmeo es la Gayumba. Este instrumento se construye sobre un hoyo en el suelo que le sirve de caja resonante. El hoyo es cubierto con una yagua asegurada en tierra con palitos. La sección principal de la Gayumba consiste en un pedazo de rama de árbol atada a un tronco.

 Esta rama lleva atada la cuerda del instrumento al otro extremo la cual se hace pasar por un agujero perforado en la yagua. La Gayumba se encuentra en todo el sur y parte de este.

 Baile de Palos

Este género musical de los Palos complementado por sus danzas y bailes rituales eran tan común en décadas atrás que según la opinión de Fradique "debe ser considerado como el verdadero baile folklórico dominicano ya que es el baile más extendido en la cultura dominicana" (Ahora! No. 630.1975).

  Esta tradición de baile incorpora muchos elementos africanos como el de imitar en sus coreografías movimientos de animales, ejemplos de éstos son el baile del avestruz, el de la jirafa, el de la jaiba y el del chivo.

 En África esta práctica coreográfica es tan común que su influencia ha penetrado y forjado aún hoy día, los diseños de danzas y bailes modernos y sigue siendo fuente de creación para artistas de la música popular de hoy: baile del mono, baile del perrito, baile del maco.

 Música de Congós

Otra forma Neo-Africana que existe en el área de Villa Mella es la música de Congós del Espíritu Santo. Esta música asociada con la secta afro cristiana es altamente africana en sus características. Los instrumentos son también tambores que se le dan el mismo nombre de congós. Comúnmente estos tambores son de diferentes tamaños, uno mayor que el otro. Este pequeño también es llamado Alcahuete, dado que toca la delantera.

El resto de instrumentos que acompañan la comparsa son maracas y canoas (instrumento parecido a la clave). La música de Congós se toca en funciones religiosas y seculares y ha mantenido las características de la música cantada africana como la alternancia de un coro y solista en forma de respuesta.

 Cantos de Hacha

Otros tipos de cantos con elementos en forma de respuesta son los cantos de trabajo también conocidos como "Cantos de Hacha" o "Cantos de Siembra". Estos están caracterizados en su mayoría por tener dos solistas (un hombre y una mujer) a los que responde un coro haciendo entre ambos combinaciones melódicas y rítmicas.

  En las respuestas que dan los coros al solista, se encuentran rasgos africanos como son fonemas usados en ese continente: oijó, ajá ombe, omba, bonyé, etc. He aquí un canto de Siembra tipico:

 De paso, es pertinente mencionar que estos cantos de hacha o siembra se practican en ocasiones de trabajo colectivo de campo. Se usan durante la siembra, la cosecha, también para talar o durante la construcción de una casa. Este tipo de actividad comunal se le llama "juntas" o "convites". y tienen una extensa raíz africana.

 Hasta aquí se han documentado costumbres que dentro del género musical dominicano claramente indican origen africano. Sin embargo es prudente preguntarnos ¿Hasta qué punto este folklore derivado de la cultura negra puede considerarse dominicano?

 Como hemos mencionado antes, estas contribuciones africanas fundidas en costumbres que consideramos criollas no han sido reconocidas como identidad propia nacional.

 Sin embargo, durante las últimas dos décadas, la conciencia dominicana ha estado cuestionando su identidad criolla gracias a los esfuerzos de grupos como Convite. Este grupo mayormente integrado por músicos intelectuales, sociólogos, antropólogos, etnenomusicólogos y miembros del movimiento dominicano de Nueva Canción aportó al país durante la época de los 70, su más grande contribución al retar a la conciencia dominicana a un confortamiento directo con su herencia africana.

 El tema fue dialogado por uno de sus portavoces, el sociólogo dominicano Dagoberto Tejada en dos conferencias. La primera ocurrió en 1976 bajo el título "Origen y Evolución del Merengue" siendo seguida dos años después por "Encuentro con el Merengue" (Pacini-Hernández 1995).

 Basado en estudios de investigación extensa sobre las raíces folklóricas dominicanas, Convite elevó a un nivel nacional el reconocimiento y la importancia de la aportación africana a la cultura dominicana.

El colectivo dominicano nunca dio a luz un movimiento que realce y celebre la contribución africana y que a la vez exhiba con orgullo los aspectos y costumbres de origen africano (movimiento de negritud), como han surgido en otros países del Caribe y de las Américas tales como Cuba, Puerto Rico, Haití, Jamaica, Trinidad, los Estados Unidos y el Brasil.

 Sin embargo, no cabe duda que hoy la conciencia dominicana en su búsqueda de identidad nacional está redefiniendo su carácter étnico a la luz de estudios científicos, intercambios culturales importados por la diáspora dominicana del norte y contribuciones artísticas como las del compositor y poeta Juan Luis Guerra.

 Este contemporáneo de la música popular dominicana al junto de otros ya mencionados, seguirán retando la establecida imagen dominicana a reevaluar su posición tradicional frente a sus raíces y herencia africana.

 Hay que recordar que la música latina comenzó como un ritmo, el son, que se puede considerar el tronco del árbol...(Max Salazar)

Nacido en las comunidades rurales del Oriente Cubano (no lejos de Santiago y Guantánamo) a principios de siglo, a base de ritmos africanos y letras de estructura europea, el son es el padre de casi todos los ritmos cubanos y el origen de la salsa.

Si hay un género de la música cubana que muestra la integración de factores hispánicos y africanos es, indudablemente, el son. Sus elementos melódicos, marcados por lo español, mezclados a una rítmica de raíz aroidea, la estructura basada en el contrapunto de copia-estribillo, los textos breves, alusivos a asuntos del entorno vital, y el instrumental sonoro, remiten a lo insular primigenio.

La zona de origen del son se ubica en el medio rural, específicamente en la región que abarca las partes montañosas de Baracoa, Guantánamo, Manzanillo y los territorios suburbanos de Santiago de Cuba, en el Oriente de la isla. Allí confluyeron, a lo largo del siglo XIX, circunstancias socioeconómicas, y fenómenos culturales, con su amalgama afrohispanocubana, más ingredientes de los sectores provenientes de Haití, que propiciaron el encuentro recreador. Ya en las décadas finales del siglo, se concretó el género musical, y entró a las calles de la capital oriental, donde sentó su impronta sonora. Se menciona a un tresero, Nené Manfugás, como el músico espontáneo que llevó a Santiago de Cuba, en 1892, en el jolgorio de las fiestas carnavalescas, los primeros sones montunos.

Aquellos primigenios grupos de son -y hay que subrayar que el término alude no sólo a la música, sino al baile, a la fiesta y al ambiente- estaban constituidos por un tres rudimentario, un güiro y un bongó, a los que se incorporó más tarde una botijuela o. El tres se construía con una caja de madera, de las utilizadas para envasar bacalao, el brazo de madera dura y tres cuerdas hechas de curricán encerado; el güiro se sacaba del fruto del árbol, vaciado, al que se le hacían unas ranuras por donde se frotaba una varilla; y el bongó, de troncos de árbol ahuecados, en par, a los que se ponía un cuero de chivo por uno de sus extremos, unidos por una faja y situados a ambos lados de la pierna derecha, percutiéndolos con ambas manos; se tensaban mediante candela.

El son montuno basa su estructura literaria en la copia o cuarteta, llamada Regina en la región oriental, que culmina en el diálogo solista-coro, en el estribillo obligado. Como puede observarse en este son de finales del siglo pasado: (seguimos...)

Nota-a pesar de que el Son es  cubano, hay que resaltar que  fueron  dos domincianas que llevaron a cuba los promeros  ritmos que hoy se  conoce como el Son.

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Mi nombre es Ubaldo Solís Ureña, periodista, resido en la ciudad de La Vega, República Dominicana, me desempeño en las relaciones públicas del ayuntamieinto de este municipio, soy dirigente en mi ciudad del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), encargaado de comunicacion de la Red Municipal Comunitaria, y del Control Ciudadanos de la Justicia Vegana ( COCIJUVE)

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