Por escándalos de corrupción como los de Félix Bautista, presidentes y ministros han renunciado
El Jacaguero
Leonel Fernandez y Felix Bautista en conversacion muy amena. Archiivo
SANTIAGO, República Dominicana./ Presidentes y ministros de diversas naciones han renunciado a sus cargos por casos de corrupción y otras faltas similares a las que se ha visto involucrado el poderoso senador peledeísta de la provincia San Juan de la Maguana, Félix Bautista.
El legislador, hombre de confianza del presidente Leonel Fernández, y quien fuera hace poco uno de sus principales funcionarios de su gobierno, ha sonado por la supuesta donación de casi 3 millones de dólares al presidente haitiano Michel Martelly, y por poseer una fortuna tan grande que ni él mismo la puede memorizar.
Christian Wulff, ex presidente de Alemania. Archivo.
Contrario a lo ocurrido con funcionarios de los Estados Unidos, países latinoamericanos, europeos e ingleses, en la República Dominicana difícilmente un ministro abandona su cargo por acusaciones de corrupción, no responden a las denuncias y las atribuyen a difamaciones y ataques políticos.
Ex primer ministro de Haití, Garry Conille. Archivo.
Aquí, en dominicana, la vergüenza y la falta de valor de un mandatario y de sus ministros para dimitir a su cargo, convierte al Estado en un relajo con las constantes denuncias de malversación de los recursos del pueblo, ningún funcionario es cancelado, ni abandona su cargo y mucho menos es sometido a la justicia.
Ex ministro de Hacienda de Costa Rica, Fernando Herrero. Archivo.
El presidente de Hungría, Pal Schmitt, por ejemplo, presentó su renuncia al cargo en medio de un escándalo de dos meses que tomó notoriedad cuando su tesis de doctorado fue revocada por plagio.
El presidente alemán renunció en medio de un escándalo sobre favores que supuestamente recibió antes de ser jefe de Estado, lo que generaría una distracción para la canciller Angela Merkel en un momento en que lidia con la crisis de deuda en Europa.
Christian Wulff anunció su dimisión al día siguiente de escalar el escándalo, cuando la fiscalía solicitó al parlamento que le retire la inmunidad de aforado para que pueda ser encausado por su relación con un productor de cine en su trabajo anterior como gobernador de la Baja Sajonia, que al parecer le habría pagado en el 2007 la estancia en un hotel de lujo.
El autocrático líder de Yemen acordó renunciar tras una prolongada insurrección que buscaba derrocarlo luego de 33 años en el poder, lo que complació a Estados Unidos y sus aliados en el Golfo Pérsico.
El presidente Alí Abdullah Saleh es el cuarto mandatario árabe derrocado desde que comenzaron las revueltas en el mundo árabe, después de los dictadores de Túnez, Egipto y Libia.
El presidente de Serbia, Boris Tadic, anunció su dimisión para acortar su mandato y hacer coincidir las elecciones presidenciales con los comicios parlamentarios y municipales previstos para el 6 de mayo.
Se recuerda, asimismo, que Chris Huhne, quien ocupaba el Ministerio de Energía de Inglaterra, presentó renuncia al comprobarse que intentaba influir indebidamente para que se le eliminara una multa de tráfico del año 2003.
Mario Negromonte, hasta hace poco Ministro de Ciudades del Brasil, se convirtió en el séptimo miembro del gabinete de Dilma Rousseff en renunciar, motivado por presuntas irregularidades imputadas en el cumplimiento de sus responsabilidades.
Asimismo, el ministro de defensa sueco, Sten Tolgfors, renunció al citar la presión a que era sometido por los medios noticiosos del país por información filtrada sobre la construcción de una planta de fabricación de armas en Arabia Saudí.
El primer ministro de Haití, Garry Conille, renunció por la crisis política que vive el país caribeño, cuyo presidente, Michel Martelly, ejerce el cargo en un constante enfrentamiento con el Parlamento.
Conille dimitió tras varias semanas de rumores acerca de desavenencias entre él y el presidente del país, quien aceptó oficialmente su dimisión, según un documento entregado a los medios de comunicación de Puerto Príncipe.
El ministro de Hacienda de Costa Rica, Fernando Herrero, dimitió a su cargo en medio de una polémica desatada por pagar menos impuestos de lo que le correspondía.
El exfuncionario del Gobierno costarricense era uno de los líderes de la Reforma Fiscal.
El ministro griego de Finanzas, Evangelos Venizelos, anunció que abandona su puesto, como esta previsto, tras su elección a la presidencia del partido socialista PASOK
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EL INCENDIO DEL 1805, EN LA CIUDAD DE LA VEGA
FUENTE: Guido Despradel Batista. BAGN_ 1939_ No. 02-03
Compilado, por Ubaldo Solís/
Un año después de haberse constituido en Estado Independiente los negros de la parte oeste de la isla de Santo Domingo, dieron rienda suelta a sus apetencia de dominio, y se lanzaron en invasión armada a subyugar la parte oriental española, entonces colonia francesa bajo el gobierno del General Ferrand.
Dividido en dos cuerpos, el ejército haitiano se lanza, ávido de matanza y destrucción, sobre esta parte española a fines del mes de febrero de 1805. Por el norte venia el años más tarde el Emperador Enrique Cristóbal y por el sur, el Presidente Jean Jacques Dessalines, severo y sanguinario cabecilla que en nombre de un feroz odio de razas esparció por todo el territorio insular la muerte, la desolación y la ruina.
Vencida por las huestes numerosas de Cristóbal la brava resistencia de Serapio Reynoso en la Embocada (Serapio Reynoso era hijo de La Vega. Fue su padre Don José del Orbe, capitán de su Majestad y para el 1779 Alcalde Ordinario de La Vega. Como lo ha dicho Don Gaspar de Arredondo y Pichardo, en el Historial de su salida de la Isla de Santo Domingo el 25 de abril de 1805, Serapio Reynoso fue hijo natural y pardo de don Joset del Orve, y fue educado por su padre al parejo de sus hijos legítimos. Consta en el Archivo Parroquial de la ciudad de La Vega, que para el 1847 murió en esta ciudad a la avanzada edad de 90 años María Carreño, viuda del valiente Serapio Reynoso.) que ponen de manifiesto lo insaciable e implacable que fue Dessalines para con la ciudad que para ese tiempo comenzaba a resarcirse de sus muchos quebrantos
Dessalines, en sus ansias de destrucción, incendió la ciudad de La Vega, así como varias otras del Cibao. Documentos dan veracidad al horror y la barbarie.
El Escribano Público y de Cabildo Don José Cotes, en un documento del 1815, dice: “ y porque en la pasada de la Armada Indígena del negro Desslines a poner sitio a la Plaza de Santo Domingo, incendiaron no solo los campos, sino también los Pueblos, y por consiguientes los archivos” ( Documentos del Escribano Cotes. 1815 --- Archivo Notarial Lic. Francisco José Álvarez. La Vega.”
Don Dionisio de la Rocha, Escribano en esta ciudad para el 1805, al expresar en un documento ser el apoderado de los bienes de don Miguel Fernández Polanco, hace constar lo que sigue:
“En el año de 1805, cuando los haitianos invadieron todos fugaron para librarse de la muerte e incendios. Don Miguel y su esposa, doña Juana del Orve, huyeron, dejando en poder de su apoderado sus bienes y documentos. Pero este también huyo, y dejó los documentos en una cajita con la criada de Don Miguel, llamada María Suriel, la criada tuvo que huir a los montes. Cuando invadieron los haitianos esta ciudad fue víctima, la cajita con los documentos del incendio y de este modo se perdieron los títulos de propiedad tanto de Blas Martin como de casi todas estas provincias”. (Este documento de la Rocha lo presentó en 1858 el capitán de la Guardias Nacionales don Miguel Fernández Polanco, heredero de los bienes de Don Miguel. Archivo Not. Lic. Álvarez)
Cuando en 1839, se hacia una investigación judicial ante Casimiro Cordero, Juez de Paz, para probar que Juan de Dios de Lara era legítimo poseedor de unos terrenos en la Sigua, a requerimiento de su hijo Silverio de Dios fueron interrogadas varias personas que estaban vivas cuando el terrible incendio de 1805. Así, Don Francisco Mariano de la Mota, quien tenía para ese año de 1838 la edad de cuarenticinco años. Declaró
“ Preguntado si tiene conocimiento del incendio que sufrió en 1805 este dicho lugar? Respondió que le consta por haber sufrido el declarante bastante en el referido incendio.
Tomás Lucario, de oficio carnicero y quien contaba setenta y seis años para esa época, dijo.
“ que Juan de Dios compró terreno en la Sigua a Francisca Duran y a la Mejía: que vivió allí hasta el tiempo en que este pueblo fue incendiado por la armada del General Dessalines,y que dicho Juan de Dios con todas sus familiares fue prisionero de dicha armada” ( Declaraciones ante Casimiro Cordero, 29 de noviembre de 1839, Arch. Not. Lic. Alvares, La Vega)
Don Manuel González vendió unos terrenos en Salamanca a Pablo Rosario, casado con Juana Álvarez para el 1792, En fecha 29 de noviembre de 1813 la Álvarez se presentó ante Don Juan Ramón Villa, Alcalde primero Constitucional, para probar la posesión de estos terrenos, y pidió que Don Vicente Paz, yerno del difunto Don Manuel González, testificara esto, pues según ella misma declarara:
“en el año 1805 cuando la invasión de Dessalines, fue incendiado el Archivo y toda la ciudad (Arch. Not. Lic. Álvarez. Documento del 1813)
Y si estos testimonios no fueran suficiente, holgase lo que declaró Gervasia Ventura, mujer riquísima en nuestras épocas pasadas y quien contaba noventa años de edad para el año 1862, sobre el incendio del 1805. Dice la Gerbasia
“En el año cinco, cuando los haitianos invadieron esta parte de la isla que al pasar por los pueblos fue incendiando, pillando, destruyendo y matando cuanto a su paso encontraban, una de sus víctimas, fue mi marido Juan de la Cruz que murió asesinado por los dichos haitianos. Pudiendo escapar yo y mis hijos milagrosamente. Cuando todo paso volví a mi casa de Sabaneta y no encontré sino ruinas y cenizas ( Arch. Not. Lic. Alvares. 1862)
Además, y para más abundante justificación de este hecho vandálico, al revidar el Archivo de nuestra Iglesia Parroquial hemos visto como en el libro XIV de asiento de bautismos, comenzando el día primero de enero de 1805 hay una nota que reza así
“Don Agustín Tabares Presbítero, Sochantre de la Sta. Iglesia Catedral encontró este libro de Bautismos: en Sto. Domingo en la capital; en manos de un cualquiera, con el motivo del incendio que hicieran los haitianos en las ciudades, pueblos y Villas de la parte oriental de la isla, el año 4 de este siglo 800 (XIX), por esta causa no se siguió el orden en este, y fue preciso poner las partidas en otro, donde principio a la vuelta de este otro año. Siguiendo el número y que comienza el de Octubre (Entonces comienzan las partidas en 1810) (Como lo hace constar Fray Cipriano de Utrera en su artículo que él llama de Re-Historia, intitulado el “Degüello de Moca”, publicado en la revista “Pánfila, edición del 30 de noviembre de 1922 .No.10, el cura de La Vega cuando el incendio de Dessalines era el mercedario Fr. Agustín Hernández, quien dejo la ciudad el 26 de febrero con la nueva de haber llegado los haitianos a Santiago un día antes, lo que sabemos por haberse interrumpido desde dicha fecha la inscripción de las partidas de bautismos”)
La furia y la indignación del inhumano Dessalines se cebaron en la ya renacida ciudad del Camú e hicieron de ella nuevamente un doloroso teatro de desolación y de ruinas
De todo aquel pueblo que bajo el arrullo de pinares esbeltos entonaba hosannas al progreso, solamente quedaron en pie la iglesia y dos casa: y sus vecinos fueron víctimas del asesinato, del pillaje y de los atropellos más barbaros y bochornosos
En el informe que presentara el Presbítero Francisco Pablo de Amézquita al celoso y progresista gobernador haitiano General Placide Le Brun, en fecha 30 de abril del 1822, este ilustre levita, al referirse al destructor incendio de 1805 dice:
“A principios de abril del año pasado de 1805, estos es, a los doscientos cuarentiuno más o menos de haberse restablecido la ciudad de La Vega en esta misma área en donde esta, fue arruinada enteramente por un fuego que mando a darle el General Juan Santiago Dessalines a su regreso de la ciudad de Santo Domingo que invadió y no pudo tomar. Todos los edificios, que eran de madera excepto la iglesia y dos casas de pared sólida, fueron reducidos a cenizas. Talados los campos inmediatos, saqueadas las haciendas de crianzas: y de los vecinos parte prisioneros y conducidos al Guarico, hoy Cabo Haitiano: parte emigrados a las islas vecinas , y parte retirados a pasar dentro de la espesura de los bosques una vida salvaje, habiendo experimentados algunos en todo su rigor los estragos de un ejército que traída licencia para hacer todo el mal que se pueda a los vencidos.
(El Padre Amézquita fija su fecha el incendio de La Vega a principio de abril de 1805, se puede asegurar que este acto de crueldad ocurrió del dos al tres de abril, pues Dessalines levantó el asedio a Santo Domingo el 29 de marzo y se dirigió hacia el Cibao a marcha forzada y el 3 de abril estaba ya en Moca, en donde realizo actos de crueldad inauditos. La fecha del 3 de abril fijada como el día en el cual las huestes haitianas realizaron el llamado “Degüello de Moca”, acto que Fray Cipriano de Utrera considera en su trabajo Re-Historia antes citado como simplemente un hecho criminal efectuado contra varias personas y no una miseria o desgracia general de la población de Moca, es una fecha admitida como exacta por todos nuestros historiadores, y muy especialmente por Don Antonio Delmonte y Tejada, contemporáneo a este acontecimiento.)
En su relato, aún inédito, intitulado “Desgracias de Santo Domingo”, el Padre Juan de Jesús Fabián Ayala y García, vegano ilustre fundador de la ciudad de San Cristobal, nos da a conocer los horrores cometidos por las huestes vandálicas de Dessalines sobre los pacíficos y laboriosos de esta hospitalaria sultana del Valle Real. El licenciado Alcides García, en su muy bien documento trabajo dedicado a la ciudad cabecera de “ La Concepción de La Vega”, transfiere parte de esta verídica relación del Padre Ayala, y los crímenes en ella presentados, junto con los fieles testimonios que hemos presentado en este estudio, son datos más que suficientes para recordar a las generaciones las inauditas crueldades de que fue víctima esta ciudad del Camú, de la parte de la hordas en derrotas que en pasadas épocas surgían de Occidente a sembrar el terror, el dolor y la muerte en la parte española de la Isla.
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Paredones, Ladrillos y Leyendas
(Las Ruinas de La Vega Vieja)
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Conferencia dictada por el Dr. Luís Manuel Despradel
La Historia dice….
Cuando apenas contaba trece lustros de existencias, y después de haber pasado, con apresuramiento de fantasía, del esplendor magnificante al abandono de la decadencia, un furioso movimiento sísmico convirtió en informe montón de tristes ruinas la blasonada Concepción de La Vega Real, joven enclavado en la pujante castellana en el mismo corazón del Cacicato de Magua.
Así refiere Guido Despradel Batista en su Historia de La Concepción de La Vega, la destrucción de la ciudad. Y prosigue ´´ jalón primerizo del empuje brioso de la Conquista en estas promisorias vastedades de América, la ciudad cantarina que hiciera extenderse a través del Océano el vigor y la gracia de Sevilla, después de un apogeo, y como nueva Pompeya, rodó de bruces al antro oscuro de la desolación y de la muerte.
Su hermosa Catedral, su Casa de Fundición (donde quizás en 1510 se acuñó la primera moneda de América), su extenso Monasterio de San Francisco, su imponente Fortaleza, sus ricas casas señoriales: todo rodó al suelo.. Pero ya era un pedazo de alma bizcará de España curtido en la fecundidad del seno joven de América, y su espíritu, inmortal, buscaría refugio para seguir realizando su perturbado destino´´
Cristóbal Colón en 1595. Fundó en el mismo verde corazón del Cacicazgo de Maguá la Fortaleza de la Concepción, de tapia y con amenas, apenas a diez o doce leguas de las minas de oro que con quinto al Rey daban a la corona de España más de trescientos mil (300,000) ducados al año. Alrededor de la Fortaleza, que es tal vez la primera de tapia que se fundó en América, se formó la Villa de la Concepción. Llegó a tener miles de habitantes y a ser cabeza de Obispado y fue además la principal ciudad de toda la Isla durante los primeros años
Cuentan los viejos cronicones que el Virrey Don Diego Colón acompañado de Doña María de Toledo y de su fastuosa corte dejaron la comodidad del Alcázar de Santo Domingo de Guzmán para visitar la floreciente Vega. Los virreyes apadrinaron la primera misa de Fray Bartolomé de Las Casas en la Monumental y rica Catedral Vegana, fue también la primera misa ´´ nueva´´ cantada en América, en la primada sede Episcopal de la Isla Española y del Nuevo Mundo.
Esa vez se acuñó en honor del cura una emisión de monedas que le fueron regaladas al padrino. El segundo Alcalde Mayor de la Colonia tenía su asiento en la ciudad. Aquí creció también por primera vez en América el fruto blanquidulce de la cana de azúcar
El Rey de España, a más de título de ciudad, le dio a la Concepción su escudo. El mismo que ahora luce La Vega de hoy, blasonado escudo de sangre que le dejó su muerta ciudad madre: castillo de plata y encima de él un sobreescudo azul con una cruz de la Virgen María y dos estrellas de oro en campo de gules.
El mismo Cristóbal Colón, ese ´´Quijote del Océano´´, en trance de muerte pidió que se hiciera en La Vega Real una capilla para que en ella descansaran sus huesos. Tal la impresión de agrado que le causó al Almirante La Vega de entonces.
La ciudad crecía y prosperaba, de todos los contornos isleños y de más allá de las islas venían ramerías interminables de visitantes, y la ciudad crecía, crecía y prosperaba, pero un día sonó en el oído de los conquistadores el cascabel de la codicia y de la aventura anunciando oro y riquezas nuevas en Costa Firme. La Vega, la Española toda comenzó a desplomarse y a decaer. La Colonia antes próspera se convirtió en trampolín para el salto esperanzado hacia las tierras nuevas.
O diciéndolo con las palabras gráficas del historiográfico Alberto Rincón: ´´ Fue una tentación para la aventura y la codicia. El oro lanzaba su clarinada vibrante, y hombres de todas las categorías, hombres envueltos en llamas de guerra y en humo de sacrificios humanos, vestidos de hierro pasaron estremeciendo la tierra, y desgajando selvas, sembrando la muerte. Iban, frenéticos y alucinados, tras el socavón del oro. Así comenzaron a nacer ciudades: en las cercanías de los lugares en donde se encontraba el preciado metal, se plantaba una fortaleza. Más luego venía una iglesia. Junto a la cruz, la espada. Al lado del Arcabuz que mata la fe que salva´´
Así el terremoto destruyó la ciudad de La Concepción de La Vega Real la noche del 2 de diciembre de 1562, ya eran pocos los habitantes: doce o veinte, pero talvez cuarenta personas vivían en la grade abandonada ciudad a esa fecha. Esas mismas personas fueron las que fundaron a orilla del Río Camú el villorrio de dieciséis (16) bohíos: comienzo de La Vega actual a ocho (8) kilómetros de la otra. Para ese entonces la destruida ciudad tenía triste fama de ser ´´ la más pobre y desolada que debe haber en el mundo´´, según la patética carta del franciscano Fray Nicolás Ramos a Felipe II.
El hecho de que en la ciudad destruida y bajo sus escombros no aparecieran cadáveres parece servir de apoyatura a mi tesis de que no murió casi nadie o que nadie murió en ese terremoto.
La Leyenda Cuenta…..
Las mil lenguas de la leyenda popular cuentan que el terremoto que destruyó La Vega Vieja fue un Castigo del Cielo, porque los orgullosos señores que allí vivían en la molicie y a las anchas de su riqueza llegaron a la herejía de ordenar no oficiar las misas en las horas señaladas hasta tanto ellos no terminaran su aderezamiento. Y eran crueles con sus indios esclavos. En el terremoto murieron los más pecadores, y los atemorizados que sobrevivieron a la catástrofe se reunieron alrededor del cura que les ordenó seguirles sin volver la cara hacia atrás. Pero una vieja curiosa desoyó el mandato… y se convirtió en piedra. Esa piedra de la leyenda, con una cara humana e inscripciones y una cruz en su superficies, de la piedra labradas por los indios --- estuvo mucho tiempo en el patio del Colegio San Sebastián, que funcionó en La Vega por el esfuerzo altruista y humanitario del Padre Fantino. Contaban los viejos del lugar que la tierra quedó temblando, temblando, por muchos años y años.
La Ciudad no se hundió, La Derrumbó el Terremoto…
Observando las ruinas que quedan, principalmente los recios paredones de la catedral, más que hundidos por el terremoto, los edificios se derrumbaron; igual se v130 en el resto de torre de la fortaleza, con sus almenas bajas, seis en la torre circular, típicas en las fortalezas construidas en los siglos XIV y XV. Es probable que la base de esta fortaleza estuviera hace poco tiempo un poco hundida lo mismo que otras paredes debido a la naturaleza cenagosa del terreno bajo y a las hojas podridas de los arboles y las maderas de la vieja ciudad, que con las aguas de las lluvias que bajan de las lomas y los cerros entre palmares, cocoteros, tabaco y conucos bien cuidados por los agricultores que hoy ven esa piedras, esas caritas de indios, resto de la alfarería indígena, con indiferencia, ajenos al caudal de la historia y de la cultura que ellas llevan en su abandono y en su antigüedad
La Tembladeras….
Las renombradas TEMBLADERAS, refiere el historiador Manuel Ubaldo Gómez, que se originaron, después de la destrucción y desaparecieron desde hace algunos años, a causa de que esos terrenos fueron desmontados y convertidos en predios agrícolas; sed cree que las tembladeras fueron originadas por la rotura del acueducto, cuyas aguas estancadas habían convertido el sitio en una verdadera ciénaga. Pero el estudioso aunque a veces fantaseador Dr., Narciso Alberty Bosch, va más lejos, y en la creencia de que hace siglos el Valles de La Vega Real estuvo cubierto por el mar, dice de las Tembladeras: ´´ lugar situado detrás del Santo Cerro, más allá del Arroyo Colorado y de donde fue fundada la antigua ciudad de La Vega Real. Parece, que al ir emergiendo la Isla y retirándose la Bahía de Samaná, quedó una ciénaga aislada, formó una laguna, que fue secándose y sobre la cual habían extendido los arboles sus raíces: haciendo los árboles una especie de piso falso encima del agua. Si una persona percutía allí, sobre de aquel piso, se movían, se cimbreaban los árboles del alrededor como sucede con los muebles de una habitación cuando se va andando sobre de un piso que no esté bien afirmado
La vegetación, el légamo, las conchas, los animales acuáticos, los detritus de todos ese mundo pequeño habitado, y la elevación del terreno, todo ha sido secado el lugar y las Tembladeras, se han convertido en tierra donde las campesinos hicieron sus conucos. Pero les ha sucedido, que al ir a darle fuego a una ´´ tumba´´, ha ardido todo el terreno a consecuencia de haberse formado una turbera (primer período del carbón de piedra) en esos terrenos pantanosos y de poco fondo, por el crecimiento y acumulación de los animales que vivieron y murieron en el lugar
Aún ahora, al uno brincar y pisar con fuerza en esos lugares de las ruinas la tierra percute y se siente como blanda y poco consistente, precisamente en los sitios más bajos y por donde pasaban las aguas del viejo acueducto.
Es poco probable que el Almirante y los notables arquitectos españoles escogieran un lugar como ese para la pesadas edificaciones que desafiaron siglos con sus piedras monumentales. Yo no he hecho estudios sobre esto; no es más que un racionamiento particular y obra de dediciones. El mar puede ser que estuviera hace siglos por ahí, pues aún hoy se encuentran rocas y vegetales petrificados propios de fondos marinos, por las Tembladera quizás se originaron como dijo Manuel Ubaldo Gómez. ( Nota, de Ubaldo Solís. Luis Ml. Despradel, hace referencia en estos a lo escrito por el Dr., Narciso Alberty Bosch, en su obra, Apuntes Para la Prehistoria de Quisqueya, obra Ilustradas, Tomo Primero, Geología y Parte Descriptiva, publicada en 1912, Imprenta El Progreso, La Vega
La Campana del Higo….
En un higo silvestre que existió, y que aún ahora renueva sus ramas afincando sus raíces sobre unos paredones caídos; parte del campanario de la catedral; había una vez una campana de bronce de más de un pie de altura y otro tanto de diámetro en el bocel. Tenía una inscripción: F-I (iníciales de los reyes católicos de de Fernando e Isabel de un lado: y del otro el arcángel San Miguel con el demonio a su pies. Esta campana la buscó inútilmente el padre Dionisio de Moya, quien hizo quemar el higo creyendo que había cubierto en su seno la campana.
Dicha campana antes de la infructuosa búsqueda del sacerdote fue regalada a Don Gregorio Riva que a su vez la regaló al escritor don Manuel de Js. Galván, el ilustre autor de ´´Enriquillo´´, para que escribiera algo acerca de la ´´ campana del higo´´. Galván a su vez se la obsequió al padre Francisco X. Billini. Después de la muerte del padre Billini sus herederos prestaron la famosa campana a Mr. Curtis, delegado del Gobierno de los Estados Unidos, para ser exhibida en una exposición de Chicago. En Chicago quedó o sabe Dios dónde, ´´ la campana del higo´´
Santos, Azulejos, Metales, Ladrillos
En la iglesia parroquial de La Vega y en la del Santo Cerro hay objeto de plata y azulejos provenientes de la antigua ciudad. En la misma iglesia de La Vega, actualmente hay dos santos pintados al óleo que provienen de la Catedral de La Vega Antigua. Uno llamado ´´ Piedad´´ y otro con una imagen de Nuestra Señora de la Antigua, patrona de las dos Vegas. En la iglesia de San Antonio está la imagen de San Sebastián en una estatuilla que perteneció al Colegio Padre Las Casas.
En 1881 ´´ el utilitarismo abatió el campanario de la catedral y sus ladrillos y azulejos fueron utilizados por ele maestro Onofre de Lora en la construcción de la actual iglesia del Santo Cerro´´.
Lorenzo Despradel (Muley) en un folleto, se lamentaba del descuido de los veganos de hace algunos años, que comían indolentemente, panes quemados en hornos construidos con los venerados ladrillos de las ruinas de la primera Vega
De aquella ciudad ya sólo queda…
De la Catedral queda un paredón con el comienzo de un arco de una puerta en su parte superior. De lo que fue el campanario hay un gran muro derribado con u n higo parásito en sus ladrillos junto a un sembradío de tabaco, tabaco que cuando la conquista, quizás, en esas mismas tierras de Maguá asombró la vista de los españoles al ver fumar los indios por primera vez. Fumar: el primer aporte del indígena quisqueyano a la civilización. Más al norte, en un pequeño cuadro de terreno cercado de mayas, está la base circular de una de las cuatro torres de la Fortaleza la Concepción, con sus seis aberturas en forma de cruz abiertas por dentro en una bóveda abocinada, en la pared de la torre como ocho pies de espesor, desde donde los soldados disparaban sus arcabuces a los indios cuando la desesperación y el mal trato los hicieron rebelarse, en raros momentos de belicosidad.
Hay muros hundidos, y paredes dispersas entres conucos y entres montes de dadillos. Por ahí mismo siguiendo el camino desde la torre del fuerte está al oeste de la catedral en ruinas un aljibe: depósito del acueducto que llevaba por canales de piedra el agua abastecedora de la gran ciudad. Hasta hace poco, los campesinos simples, de ahí tomaban el agua, de allí regaban la tranquilidad próspera de sus conucos. Aún hoy cerca estuvo edificada la ciudad de los orgullos, del oro y de los blasones españoles! El sitio así se llama hoy: El Aljibe.( nota es bueno señalar que este el Dr. Luís Manuel Despradel, escribió este trabajo, en abril del 1952, y desde esta hecha hasta el día de hoy las cosas con relación a las ruinas de la Vega Vieja, han cambiando mucho, la depredación, la falta de conciencia de los ciudadanos, el menosprecios de las autoridades veganas pasadas y presentes por la preservación de estos legado historio único en América con estas características, por ser la primera educaciones hecha por los colonizadores españoles, hacen que las descripciones hecha por el historiador vegano, sean hoy diferentes, pero una diferencia en sentido contrario de retraso que dicen mucho de nuestro apego a las tradiciones y a nuestro legado histórico, U. Solís)
I por otros estrechos caminos, ahora al este, se llega a una hondonada, cruce de caminos reales, donde hay miles de ladrillos enteros y en fragmentos: ahí estaban los tejares, los hornos que suministraban los ladrillos de las altivas construcciones veganas. El sitio por amor a la tradición aún se llama: Los Hornos ( nota, sobre los ladrillos, la manos destructoras e ignorantes arrasaron con todos, nada queda hoy día solo pequeños escombros, todo los destruyeron, U. Solís
I eso es todo. Las buenas gentes dicen que entre todas esas ruinas hay muchas riquezas enterradas. Puede ser que haya riqueza, pero no en la cantidad que cree la imaginación popular si se recuerda que cuando el terremoto destruyo La Vega ésta era una ciudad simi abandonada y apuradamente pobre.,( nota. Hay riqueza pero no la riqueza que se imagina la gente, es la riqueza de nuestra historia, de lo que fueron nuestros ancestro, la lucha del aborigen explotado, los signos de opresión y crueldad de nuestra razas, es la riquezas que puede ser encontrada en las ruinas de la ciudad de la Concepción de La Vega. U. Solís)
En colecciones particulares se ha visto monedas de cobre, de oro, de plata, alhajas, utensilios de uso común y un estribo que he visto de plata en las manos, hecho de plata, con una inscripción que parece haber sido del Almirante Cristóbal Colón, o, al menos fabricado para él. En la Iglesia de La Vega, hay muchos objetos de plata provenientes de la antigua catedral (nota. Luis Ml. Despradel, apunta de manera sutil el saqueo de las riquezas de la antigua ciudad de La Vega, es realmente cierto, coleccionista nativos y extranjeros tienen en su poder más del 70% de los tesoros arqueológicos del este pueblo dominicano, pero lamentablemente los veganos nos tenemos historia, la hemos hachado por la borda, la hemos despreciado, no le interesas a las autoridades pasadas y presentes porque esto no es materia de la politiquería barata, ya que n o producen voto, así estamos culturalmente con una clase política ignorante, sin ningún sentido de su responsabilidad histórica, y una clase intelectual que vive en el aire, solo le interesa las lisonjas del poder, mendigo de su intelecto, salvo algunos figura que como el quijote pelean con los molino de la monstruosidad de la ignorancia, La Catedral de La Concepción de La Vega, alberga muy poco conocido por la generalidad de las personas, una gran riquezas de piezas, objetos y otros cosas de la Vega Vieja, pero éstos objetos valiosísimos no se pueden mostrar, donde, no hay un lugar en la ciudad para que ellos puedan estar y ser objeto de la contemplación y la admiración de los visitantes nacionales y extranjeros, por la incapacidad, la desidia, la falta de conciencia del valor histórico de este pueblo, de sus autoridades n propiciar la instalación de un archivo y museo histórico de La Vega. U. Solís)
Piedras: escondidas en la alfombra de hojas de cacaotal adentro, piedra: junto al tabaco verde y bien cuidado; paredones y soledad entre las cercas agresivas de las mayas punzantes.
Verdor, sombras piedra y leyendas; es todo lo que queda. I en la noche silente que se duerme en las ruinas; vuelos de luciérnagas, granizada de oro en las alas, remedos del viejo oro que creció en las entrañas de esa mismas tierra, del viejo oro de La Vega antigua, del oro que volé en las alas de la Ambición y del tiempo.
Es en éste último párrafo del autor de este magnifico trabajo del Dr. Luis Ml. Despradel, que hace un llamado a la redención, de la historia de La Vega, que aún escrito en 1952, permanece con actual vigencia , diremos hoy más que nunca. Cuando dice ´´ aquí reunidos pidamos al Ayuntamiento Vegano que en las ruinas se haga un local en cual se aloje un museo que recoja las piezas de La Vega, que andan dispersas (monedas, alhajas, documentos, metales, objetos de ladrillos, cuadros etc.), para que puedan decir como era, cual era la historia, y la cultura de la vieja grande ciudad destruida. Donde haya un personal especializado encargado de practicar excavaciones y reconstruir la ciudad. Que se consigne planos, mapas, etc. Y todas las bibliografías para que el visitante, el estudioso y el turista puedan tener idea cabal del significado de esas piedras. Para tal petición la época se propicia pues existe en nuestro país. .
La Vega, abril de 1952
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Protesta del pueblo de La Vega contra la proclama del Gobierno Interventor, 1921
El Acto Notarial efectuado en La Vega sobre el texto de la Protesta.
Fuente; Archivo Notarial del Dr. Lorenzo Gómez Jiménez, La Vega, publicado en el Boletín del Archivo General de la Nación, (BAGN) año LXXI, Volumen XXXIV, Núm. 123, Santo Domingo, D.N. Enero- abril 2009, compilado por el Prof. Alfredo Rafael Hernández. Págs. 206 al 212.
En la ciudad de la Concepción de La Vega, cabeza del Distrito Judicial de su Nombre, República Dominicana. A los dos día del mes de septiembre de mil novecientos veintiuno,(2-8-1921), Yo, Lorenzo R. Gómez, Notario Público de los del número de esta ciudad, con mi residencia y estudio en la calle Progreso esquina a Restauración, casa número 16. Certifico que aquí y con el acto número cuarentaiuno (41) comienza el protocolo de los actos instrumentados por mí, Notario infrascrito, durante el último semestre del año en curso. En fe de lo que firmo la presente certificación y en mi Estudio y ciudad de La Vega, el día mes y año dicho.- Doy fe. Lzo. R. Notario Público.
En la ciudad de la Concepción de La Vega, cabeza del Distrito Judicial de su Nombre, República Dominicana. A los quince días del mes de Julio del año de mil novecientos veintiuno (15-7-1921). Por ante mí, notario público y del Honorable Ayuntamiento, de los del número de esta ciudad, como mí residencia y estudio en la calle Progreso esquina a Restauración, casa número 16. Asistido de los señores Manuel Disla y Enrique Concepción, testigos instrumentales al efecto requerido, que gozan de los requisitos de Ley, abajo firmados. Comparece el señor Diógenes del Orbe, dominicano, mayor de edad, soltero, maestro normal y periodista, domiciliado y residente en esta ciudad, a quien doy fe de conocer, y me declara que en su doble calidad de dominicano y secretario del Comité Ejecutivo pro. Manifestación de protesta contra el Plan Harding o proclama lanzada por el gobierno interventor, cuya protesta está firmada por todos los dominicanos de esta ciudad, la cual deposita para que se protocolice y archive y se le dé capia de su contenido.
Yo Notario infrascrito teniendo a la vista el documento protesta, arriba dicho, doy fe y verdadero testimonio, que copiado a la letra dice.
PROTESTA DEL PUEBLO DE LA VEGA CONTRA LA PROCLAMA DEL GOBIERNO INTERVENTOR.
La Proclama del Gobierno interventor, dictada en fecha 14 de junio de 1921, consagra un atentado inaudito a nuestra soberanía en lo económico y en lo militar, el pueblo de La Vega por medio de la presente exposición lanza su más enérgica protesta a las abusivas pretensiones del Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, por razón de que ejecutar los términos de dicha Proclama conllevaría para el pueblo dominicano una esclavitud eterna y oprobiosa
El patriotismo se resiste, por completamente inaceptable, a la forma lenta e indebida de desocupación de las tropas invasoras, porque con ella se mancilla el decoro nacional y se renuncia a los principios sagrados de la ciudadanía; toda vez que en dicha desocupación se destacan estas transgresiones a nuestro Pacto Fundamental;
Ratificación de las actuaciones del Gobierno Militar, conculcadoras de nuestras instituciones y ruinosas para nuestros más preciados derechos de propiedad:
Tutelaje odioso de la Hacienda Pública, después de haber demostrado su incapacidad para el manejo del Tesoro Nacional.
Implantamiento de una Guardia Nacional compuesta por dominicanos nativos y otras transgresiones que hieren hondamente el alma dominicana.
El pueblo vegano, puesta la mirada en el recuerdo venerado de los héroes epónimos de nuestras dos épicas jornadas liberadoras, repudia el Plan Harding y se abstiene en absoluto de sellar con su voto las cláusulas ignominiosas del proceso de desocupación y de devolución de nuestra soberanía sojuzgada.
La Vega, 17 de julio de 1921.
Nota: con esta ha quedado cancelado el presente acto, el cual sirve de comprobante a mi acto Núm. 41 que consta en los folios 143,144 y 145 del protocolo a mi cargo de este año. La Vega 15 de julio de 1921. Doy fe
La protesta de referencia contiene las siguientes firmas autógrafas:
Federico García Godoy, Licdo. Nicolás Pereyra Jiménez, J. Alcibíades Roca, R. Franco, Manuel Portalatin, J. Ramón Ruiz, Licdo. Rafael Rincón, Licdo. Domingo Estrada, Licdo. J. Pérez Nolasco, Licdo. Julio Espaillat de la Mota, Siso J. Mendoza M., Licdo. Juan José Sánchez, Lic. Elías Brache hijo, Osiris Duquela, Ramón Espínola, Licdo. J.R. Berrido, Dr. Rafael Espaillat de la Mota, Luis A. Brea, Francisco Espaillat de la Mota, Diógenes del Orbe, Julio Portalatin, Licdo. Jafet D. Hernández, Licdo. R. Ramírez Cues, Zoilo García,
Emilio G. Godoy, Héctor García, Olimpo Martínez, Emilio Ceara, M. Cro. De Moya hijo, J. Cardona Ayala, Casimiro Lora, Dr. W. Medrano, Enrique Godoy, Rafael Fernández, Federico García Godoy hijo, Andrés García Godoy, Licdo. Ubaldo Gómez, U. Fernández, M.M. del Orbe, Celestino Hernando, Lcdo. Francisco José Álvarez, Rafael Franco, Luís Eduardo Gómez, J .Furcy Pichardo, Luís E. Félix M., Francisco Grullon Gabriel Grullon, J. D. Batista, Arturo N. Abreu P., Luís Arzeno Colón, Enrique Valverde, José A. Grullon
Mario J. Mota, Manuel Despradel, Rafael Pereyra, Julio de León, David García, J. Mendoza M., Tomás Persia, Cecilio Inoa, Israel García, José Espínola, Pedro A. de Castro, Enriquillo Billini, Rafael Martínez, Alejandro Jiménez, Luís Carretero, Dr. J.J. de Peña, Francisco Collado, José Contín, M. Bobadilla, Juan A. Lora, Santiago Lantigua, Adriano Figueroa, Juan I Trinidad, Mario Gómez, Vicente Mirambó, J.M. Fernández, Abigail de la Cruz, Jaime Suro, Agustín Matos hijo, J.G. Soba, José Rosario, Porfirio Matos, Silvestre Guzmán Hijo.
Elpidio Abreu, S.M. Guzmán, C.M. Sánchez, Francisco Mota, Manuel de Jesús Duran, Antonio Valdez, Nazario Suardí, R. Sánchez Soba, Licdo. Manuel Ubaldo Gómez hijo, M. Fernández, Napoleón Despradel, José Guzmán, G. Fernández, Manuel Casimiro de Moya, Ysidoro Brens, W. Lithgow, Elpidio Moya, C. de Moya y C., Manuel Sánchez, M. Gustavo Brens, Rafael Acosta, Dr. Morillo, J.J. Castro, Fco. A. Corniel, M.M. del Orbe hijo, E. Cornelio, Juan Espínola, Manuel V. Ramos, G. Alfonso de la Cruz, José Francisco Pérez.
José Cornelio, Alejandro C. Pérez, E.N. Estrella, Ovidio Gómez, Máximo E Tapia, Aquiles Álvarez, Armando Regalado, Amable Jiménez, Braulio Piña, José E. González, R. Eligio González, P. Holguín, Mario J. Gómez, Dr. Castro V. de Moya, Pantín Matos, José Manuel Jiménez, Francisco A. Muñoz, Ricardo Thevenín, Juan Concepción, Epifanio Bobadilla, José Fco. Guerrero, Juan C. Martínez, Francisco A. Gómez, Máximo Antonio Alvarez, Domingo Molina, Milán Mieses, Adolfo Piña, Jesús N. Núñez, Napoleón Abreu
Mario E. Fernández, Francisco Rodríguez, Luís Sánchez Reyes, Br. Sánchez, Y.C. Lamarche, Domingo R. Abreu, Arístides Patiño, Herminio Henríquez, C. Soto, E. Pereyra, Rafael E. Concepción, Jovino Alvarez, Ramón del Orbe, Samuel de Moya, Fco. Méndez, Rodolfo Vásquez, Tomás G. Peña, Daniel Batista, M. Rico, J. Gassó Gassó, Ernesto Concepción Manuel Vásquez, Manuel Lora S., Rafael Pichardo, Manuel Vásquez, Matías Castillo, Tomás Hernández, J.M. Guerrero, Francisco Abreu, Aquiles W, Alvarez, S. Estrella,
Emilio Sánchez, Bienvenido Trinidad, Moisés Méndez, Ramón de Lara, Licdo. Leoncio Ramos, Arismendi Collado, A. Abreu, S. Abreu, Silvio A. Morillo, Teófilo Rodríguez, Juan Sánchez, R. Durán hijo, Eduardo J. Gómez, Euribíades de Moya, Manuel Acosta, José Manuel Lara, Jacinto Reyes, José Sánchez, Tarquino Díaz, Jacobo González, Francisco Batista, Manuel A. Hernández, Domingo Robinson, U. Rodríguez, José Morillo, E. Batista, José González Nouel, Tomás de Peña, Leonte Mora, A. Sánchez, Bolívar Pereyra.
Antonio Espaillat, José de Peña, Julián Concepción Moya, Fco. Rodríguez, Ramón Antonio Reynoso, Ramón M. Calderón, Juan Polonia, Aurelio Basora, Feliz Polonia, E. Iciano, E. Soriano, Luís Persia, L. Rosario, D. Gómez, Emiliano Espaillat, Ramón Cordero, Lucas E. Andino, R. A. Lora, J. Jorge, Virgilio Trujillo M., J.B. Lovelace, Y. Gómez, P. Cáceres, J. Ceara, Pedro A. Mención, José Camacho, J.R. Simó, Casimiro Mota, Pbro. Luís Federico Henríquez, L.M. Mañez, Francisco Mención, Arturo Mañez, A. Reynoso,
Emelindo del Villar, J.J. Reynoso, F. Pérez, E. Concepción y Moya, Silvestre de la Mota, R. Paulino, José M. Morilla M., Ramón Jiménez, José Dalmasí, Domingo Cáceres, M.M. Ramos, P.J. Echenique B., Francisco Acosta, hijo, M .J. Berrido, Néstor de Lora, Santiago Rodríguez, José F. Jáquez Julio Silverio, Andrés Rodríguez,. Licdo. J.A. Alvarez, Manuel j. Gómez, J. Rodríguez, Leopoldo Sánchez, Castillo C., José María de Lora, Manuel Concepción, Arístides Robiou, M. López, Ramón E. Calderón, A. del Villar.
J.R. de Luna, Domingo A. Ramírez, E. Viloria, Manuel Reyes, Santa Fe Álvarez, Benjamín Sánchez G., Rodrigo Salomón de Peña, Jovino Álvarez, Elías Brache Viña, J.M.Morilla, Félix Etiene, Rafael Cruz, Ruperto Smith, Modesto Ramos, José D. Ventura, Víctor Calderón, J.R.Cordero, Higinio de la Cruz, Francisco Martínez,. Teófilo Vásquez, Julio Silverio, Luís Robiou, Adriano Cordero González, Fernando Saldívar, Juan José, Juan Valdez, Chepe Capellán, Juana J. Cruz, Ramón Despradel, Enrique Alonso, Daniel Cruel.
José A. Rodríguez, Manuel Saviñón, Chombito Rojas, Federico García Sobrino, Rodolfo Tavares Barranco, Baldemiro Franco, Francisco Guzmán, Rafael Cáceres, Arístides Robiou hijo, Ramón Dalmasí, Felipe de Moya, J.E. Medrano, Juan de J. Martínez, Alcides Basilis, Puro Basilis, Ramoncito García, Antonio Meléndez, Juan E. Piña, Don Federico Basilis, B. Fernández, Domingo Reynoso, J. Ramón Ruiz, Francisco A. Álvarez, Tancredo Saviñón, Manuel M. Ramírez, Eugenio Viloria, Rafael Caraballo, José A. Nieves,
Yreno Castro, Porfirio Reyes, Antonio Coste, Elpidio Dalmasí, Cristino Evangelista, José Calzada, Pedro Desangles, Rafael Concepción, Gerónimo Ruiz hijo, Santo Martínez, José E. Gámez, Ramón Merejo, José Merejo, Aníbal Mejía, José E. Deschamps, Arturo Olivero, Juan Abreu, Eulogio Villafaña, Alejandro Joubert, D. Rómulo Matos, José Calderón, Marcos Mejía, Justo Álvarez Estrella, Dr. Ramos, Francisco A. Calderón, Pedro María Ballester, José D. Perdomo, Manuel Hernández, Virgilio A. Veras, Fernández.
J. M. Valencia, Lcdo. Francisco Leonte Vásquez, Julio Lara Fernández, Américo Jiménez, J. C. Oleaga, Santiago Abreu, Eugenio del Orbe, Cesar del Orbe, Gregorio Marmolejos, Gerino Matos, José Francisco Moreno, Juan Isidro Sánchez, Aquilino Grullon, Samuel Concepción , J. Germocen, Máximo Pimentel, Leonardo Márquez, Manuel Reyes, Aquilino del Rosario, Rafael Pérez, Manuel J. Jiménez, Santiago E. Valverde, Manuel Martínez,. Julio Sánchez, M. Fermín Rodríguez, B. Bueno, Manuel de J. Arias, Ramón B. Sánchez, Juan Antonio Álvarez Hijo, José D. Coste, Manuel de J. Gómez, Federico Lithgow, Manuel A. Portes, Manuel Fernández, P.José Santos, José Reyes, Manuel Guerrero,
José Agustín Coste, J.A. Jiménez, Fidel Ramírez, Abigail de León, Remigio Ramírez, Manuel Duran, Rafael Rodríguez, Augusto Salcedo, Homero A. Berrido, Fernando Fernández, Ramón B. Sánchez, J. Cruz Rodríguez, Juan A. Núñez, Luis Burgos, Enrique A. Peralta, Rosario y C., Adolfo Infante, Juan R. Pérez, José E. Berrido, J. Ramón Rosario y C., Fernando Patxot, Ezequiel Peralta, Juan L.Berrido, Eugenio Berrido, Miguel A. Berrido, José Brens, Andrés R. Mieses, Juan Evangelista Mieses, Fdo. A. Guerrero,
Ramón Lara Hijo, S.A. de Moya, J.M. Llaverias, Rafael Morfa, Lisandro Izquierdo, Ramón A. Ramos, Osvaldo Lluberes, A. Rodríguez Demorizi, L. de la Rosa, José M. Morillo, Braulio A. Morilla, Feliz M. Morilla, Manuel Peguero, Darío Concepción, Emilio Espínola, Mario Saviñon, José D. Guzmán, Hemógenes García S., Jesús M. Patxot, Benigno Patxot, Carlos Cabrera, Zoilo de los Santos, José Francisco Núñez, Emiliano Perdomo, Leocadio González, Dr. Luis E. González, Dr. González, J.A.Francisco de Moya,
Teófilo de Moya hijo, Homero Gómez, Tadeo Álvarez, Eliseo Gratereau y R., Ricardo Martínez, G. Ernesto Pérez, Ernesto Fríete Pérez, Arturo Calvanti, Hilario Piña, Alonso Martínez, A.S. Coronado, Néstor Lora hijo, José J. Capellán, Pedro A. Russo,(dominicano), José Ventura García, Jesús M. Mota, Zenón de los Santos, Rogelio Jiménez, José Carrasco C., (dominicano), Ernesto Pérez, Francisco Soñé, Carlos Ma. Reyes, Pedro A. Russo, José Canaán C.
La protesta arriba transcrita se protocoliza y archiva con su correspondiente nota como comprobante de este acto.
En fe de lo cual se levanta el presente acto, que leído al compareciente dijo estar conforme, requerido a firmar lo hizo con los testigos y conmigo que doy fe, en mi estudio y ciudad de La Vega, el día, mes y año arriba indicados.
D. del Orbe, E. Concepción, Manuel Disla
Lorenzo R. Gómez
Notario.
Cancelados tres sellos de 50 centavos Nos. 2616664, 261665,y 261666 de 15 de julio de 1921. L.R.G. Registrado en La Vega as 15 de julio de 1921 con el Núm. 300 fol. 443 del libro de actos civiles. Derecho fijo $1. Director del Registro. B.B. (Rúbrica ilegible). Con esta acta queda cerrado el presente Protocolo correspondiente al año de mil novecientos veintiuno, constante de sesentaicuatro actos instrumentados por el notario infrascrito durante el referido año del mil novecientos veintiuno. En fe de lo cual firmo y sello la presente constancia en mi estudio y ciudad de La Vega, hoy día treintaiuno de diciembre de mil novecientos veintiuno,. Doy fe Lorenzo R. Gómez, Notario.
Nota
Este documento extraído del Archivo Notarial del Dr. Lorenzo Gómez Jiménez, hijo del también abogado Porfirio Gómez, y nieto del susodicho Notario Lorenzo Rosario Gómez Gratereaux. Esta familia procedente de Santo Domingo forma parte de los sucesores del Coronel José Gómez, médico del Ejército que ejerció en La Vega durante la segunda mitad del siglo XIX.( Véase el Volumen I, pp 141,ss., de La Vega, veinticinco años de historia 1861-1886, compilado por el Prof. Alfredo Rafael Hernández, bajo el titulo “ Proceso seguido por José Gómez contra las arbitrariedades del Gobernador de La Vega”
servido por uval
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