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Santo Domingo.- A raíz del asesinato del periodista Orlando Martínez, ocurrido el 17 de marzo de 1975, el profesor Juan Bosch, ex presidente de la República y líder del Partido de la Liberación Dominicana, rechazó acudir a un citatorio hecho por el entonces subjefe administrativo de la Policía Nacional, coronel Robinson Brea Garó, “para tratarle asuntos que interesan a la comisión de oficiales, que investiga el horrendo asesinato”. Bosch consideraba que se trataba de una treta política del partido de gobierno.
La revelación la hace Mildred Guzmán Madera, quien fuera la secretaria del fenecido escritor, en su libro “El Bosch que yo conocí”, que circula bajo el sello de Editora Alfa y Omega y que en su capítulo 6, titulado “Lo que poca gente sabe, acusaciones por el asesinato de Orlando Martínez”, establece que en 1975 “Bosch fue acusado falsamente del asesinato del conocido periodista, quien laboraba en El Nacional de Ahora”.
En el texto de 461 páginas se explica que los argumentos de la acusación tenían su fundamento en los ataques que Orlando Martínez hacía contra Bosch en su columna.
Carta de Garó La misiva del coronel Garó decía escuetamente: “para tratarle asuntos que interesan a la comisión de oficiales de la Policía, que investiga el horrendo asesinato de que fue víctima el periodista Orlando Martínez, muy cortezmente le invitamos a pasar por nuestro despacho ubicado en el Departamento Escuadrón Contra Homicidios del Palacio de la Policía Nacional, el martes 25 del presente mes y año, a las 10:00 de la mañana”.
Según el relato que se aprecia en la página 329, el 23 de marzo Bosch escribió una carta al entonces presidente Joaquín Balaguer, en la que exponía que “en respuesta a esa invitación, me permito decirle a usted en esta carta que hago pública por acuerdo del Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana, que no hay ninguna razón que justifique mi presencia en el Palacio de la Policía Nacional para tratar asuntos que interesan a la comisión de oficiales que investiga tan horrendo asesinato, de que fue víctima el periodista Orlando Martínez. Ni hay la menor razón para que me haga esa invitación, que es un acto típicamente político, propio de un partido adversario del PLD (hacía referencia al Partido Reformista) y no de la institución policial.
Según la misma narración, los ataques de Orlando Martínez al profesor Bosch y Gaviño “tenían la finalidad de ganar tiempo, ya que siempre estuvo conciente de que su vida estaba en peligro y esos ataques eran un poco una forma de desviar la atención”. Esta aseveración la hace la autora, al precisar que “prueba de esto es que el último artículo que escribió Martínez terminó con una nota que decía, mañana sigo con Juan Bosch”.
El mismo Juan Bosch, siempre ceñido al relato del libro, había ido a una reunión en la casa nacional del PLD, a la cual asistieron entre 15 y 20 seguidores Boschistas, donde el artífice de los partidos Revolucionario Dominicano y de la Liberación Dominicana explicaba las razones de los ataques.
Esos ataques que hizo el mártir de la prensa dominicana asesinado realmente por esbirros vinculados al régimen de los 12 años de Joaquín Balaguer, serían aprovechados por los verdaderos ejecutores para llevar a cabo sus planes.
Debe recordarse que Martínez en su columna Microscopio de la Revista Ahora lanzaba críticas muy duras sobre la política de gobierno de Joaquín Balaguer, lo que hizo metástasis cuando se produjo la orden de capturarlo para un supuesto escarmiento.
En la carta que Bosch envió al presidente Balaguer, argumentaba que en el país todo el mundo sabía “y con toda seguridad los miembros de la comisión de oficiales que investigaba, y hacía referencia irónica al término de las autoridades del “horrendo crimen”, que se pretendía con la invitación “dejar en el ánimo público la impresión de que yo he estado en alguna forma envuelto en ese crimen repudiable y para lograr ese propósito se ha detenido a un miembro del comité central y del comité Político, sr. Rafael Luna”.
Hubo detenciones Fruto de esas pesquisas a las que hacía referencia Bosch, fueron detenidos otros peledeístas como Máximo Confesor y Antonio Delgado, “y la Policía sabe que ninguno de ellos ha tenido ni la más lejana relación con el crimen, porque la Policía sabe, como sabe todo el país que los peledeístas no hemos recurrido nunca al crimen ni ninguna forma de terror como método de lucha”.
El autor de Cuentos Escritos en el Exilio decía a Balaguer en su misiva “dejo a su responsabilidad las consencuencias de lo que pueda suceder si los jefes de la Policía Nacional, o alguno de ellos cree que pueden llevar su actividad de partido político a los límites que pretenden llevarla en el caso de los miembros del PLD y en mi caso”.
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